La
importancia de organizarse y administrar el tiempo es clave para que lo
aprovechemos al máximo y le saquemos el mayor partido. En los tiempos que
vivimos de estrés, de prisas, de tener mil cosas que hacer y no saber cómo
llegar a todo, es fundamental planificarse.
1.
Cuida todas las parcelas de tu vida, no dejes ninguna de lado.
2. No
renuncies: Gestionar bien el tiempo significa dedicarle tiempo a todas las
áreas de tu vida, aunque a unas les debas dedicar más tiempo que a otras.
3. Cada minuto que dediques a algo, que sea verdadero: No malgastes el tiempo. Más vale dedicar 10 minutos con concentración a una tarea que dedicarle 1 hora sin estar verdaderamente centrado en ella. La calidad es más importante que la cantidad.
4. Evita postergar tareas innecesariamente. No busques excusas para retrasar tareas que igualmente tendrás que realizar.
5.Sé eficiente (alcanza los objetivos que te propones) y eficaz (economizando los recursos de los que dispones, incluyendo en ellos el tiempo).
6. Evita
los “Ladrones del tiempo”: Cada uno puede identificar sus propios ladrones del
tiempo, pero los más comunes suelen ser: interrupciones, falta de
organización, confusión en las prioridades, pesimismo en la valoración de las
propias habilidades o el potencial de trabajo, escasa delegación de tareas,
postergación de tareas, precipitación en la toma de decisiones, entorno
desordenado, falta de planificación, urgencias e imprevistos, dispersión, falta
de disciplina.
7. Planifica y organiza tu tiempo. Decide cuánto tiempo quieres dedicarle a qué cada día. Acuérdate, planifica en función de cómo eres, no en función de cómo te gustaría ser. Si nunca cumples tus planificaciones, pregúntate ¿por qué?
8. Se proactivo: En lugar de reaccionar ante las cosas que te van ocurriendo, anticípate, planifica y se proactivo. Adelántate.
9. Evita el estrés. Puede que te guste trabajar bajo presión, pero el estrés es un enemigo potente que hace que no se aproveche bien el tiempo. Se puede trabajar con intensidad sin necesidad de estar estresado.
10. Conócete y reflexiona acerca de tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Potencia tus cualidades y trabaja para mejorar tus debilidades.
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